La Tigresa Blanca (Yann & Conrad)

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La Tigresa Blanca (Yann & Conrad). Dibbuks, 2007. Rústica. Color. 96 págs. 12 €


De entre las páginas de Los Innombrables surge un personaje que tiene el suficiente calado entre el público y sobre todo entre sus propios autores como para ganar el privilegio de contar con una serie propia: La Tigresa Blanca, una mujer tan bella como letal que sirve los intereses de su país con bastante más convicción y con mejores resultados que aquellos pero cuyos relatos comparten el mismo sabor clásico y aventurero.

Nos encontramos ante un tebeo de género que se desarrolla en el marco del espionaje más clásico, pero más cercano a los planteamientos aventureros y exóticos de un Ian Fleming que a las tramas llenas de giros y medias verdades de un Graham Greene. En La Tigresa Blanca hay una combinación muy medida de elementos y personajes humorísticos, donde muchas veces el humor adquiere un tono negro y adulto, con situaciones arriesgadas y momentos de acción frenética. La protagonista tendrá que vérselas con ridículos ingleses, americanos prepotentes y muy sombrías y crueles sociedades secretas de su propio país en pos de un mismo y misterioso objetivo vital para los objetivos de las distintas facciones en liza: Fat Girl.

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Raptos, peleas, persecuciones, alianzas interesadas, engaño, tensión sexual y mucho humor son los elementos que consiguen que La Tigresa Blanca se lea de principio a fin con interés y una sonrisa en los labios del mismo modo que se vería una película de 007, con un desarrollo claro y lineal, sin sorpresas, sin experimentos y con el simple y sano propósito de entretener. Yann logra imprimir un ritmo lo suficientemente acelerado y al mismo tiempo con las suficientes pausas humorísticas para que en todo momento apetezca pasar la página, y Conrad hace un trabajo excelente, con una planificación de página muy clásica, sin estridencias ni artificios. Su estilo de escuela francobelga juega al contraste entre la caricatura expresiva de los personajes y los fondos detallados e informativos. Sólo rompe el ritmo cuando cambia de localización y ofrece grandes viñetas cargadas de exotismo que hacen que la ambientación destaque como excelente. La caracterización de los personajes en lo psicológico es más bien sumaria, pero para los objetivos de la historia es más que suficiente, y sus propios rasgos físicos dan toda la información necesaria al lector para que los situe en el contexto de la obra.

Si en Los Innombrables daba la sensación de que los autores no tenían muy claro cual era el público y el tono y objetivo de la serie, en La Tigresa Blanca todo parece mucho más dirigido y medido y logran firmar un dignísimo tebeo de entretenimiento puro y duro que funciona a la perfección y que deja al lector con un buen sabor de boca. También es muy de agradecer que Dibbuks haya decidido publicar dos tomos de la serie original en un solo volumen, ya que el segundo es la continuación lineal del primero y deja la aventura en suspenso. La edición de Dibbuks es muy correcta, y aunque el tamaño de edición es menor que el original no me da la sensación de que afecte demasiado al disfrute de la obra, y a cambio ofrece un precio muy competitivo. Tan sólo un pequeño tirón de orejas por algunos errores tipográficos que no entorpecen la lectura pero que molestan un poco al lector pijotero como yo, como esos puntos suspensivos cuyo número varía aleatoriamente entre dos y cinco.

Con productos bien facturados y para públicos amplios como La Tigresa Blanca, se entiende el éxito del cómic entre el gran público en el mercado francoblega: sólo le faltan las palomitas.

3
Bueno, este es el nivel medio que habría que pedir a cualquier tebeo


el tio berni