Los viajes de Juan Sin Tierra. 2. La isla de Nunca Jamás (Javier de Isusi)

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Hace ya mucho tiempo que vi El cielo protector y algunas imágenes se me han quedado grabadas a fuego en mi maldita memoria. En una de ellas, los protagonistas hablan de la diferencia existente entre viajero y turista, mientras fuman indolentemente, como aquel que sabe que está en posesión de la verdad absoluta o, al menos, de una gran verdad inapelable.
Me permito esta pequeña anécdota para decirles que nos encontramos algo de todo esto en esta nueva entrega de Javier de Isusi La Isla de Nunca Jamás: nos habla de la diferencia entre turistas (entre los que me encuentro) y los viajeros (entre quienes me gustaría encontrarme) y de cómo unos y otros cambian el mundo que visitan, en contra y a favor: nada queda igual después del paso de los viajeros y por supuesto, de los turistas. También nos encontramos continuas referencias literarias y tebeísticas (¿es necesaria esta diferenciación?) que nos cuentan mucho de los gustos de de Isusi: no hay nada más que leer el título, para saber que nos encontraremos alusiones a Peter Pan; sigue el homenaje a Corto Maltés impregnando esta obra y de manera más que evidente: la presencia del aventurero por excelencia deja ver su sombra; El Principito y su realidad subjetiva; James Bond
En esta ocasión, Vasco, el protagonista, llega hasta Nicaragua para continuar la búsqueda de su amigo Juan Sin Tierra: no creo que los lugares elegidos por Javier de Isusi sean cualesquiera. Tanto Chiapas como Nicaragua han sido (siguen siendo) dos referentes revolucionarios. Así, a Nicaragua la hemos visto, desde la lejanía, pasar de una dictadura a una revolución y a unas elecciones y de ahí, volver al mutismo de los telediarios.
Pero Vasco se encarga de cambiar esto: nos devuelve al país y de primera mano. A través de su búsqueda (que se ha convertido a esta altura en un camino) nos encontramos con la situación del paisaje y de sus gentes, del día a día y de cómo la vida va cambiando, para bien o para mal o para todo lo contrario, dependiendo de cómo te afecte general y particularmente y de cómo lo asumas –como sucede con casi todo, en casi todas partes- pero el cambio se aprecia en todos los aspectos y a lo largo de la presente historia.
Otro punto en el que también quiere hacer hincapié el relato es en la implicación del aventurero en los sucesos que ocurren a su alrededor: ¿debe o no tomar parte? ¿tiene que decidirse? ¿puede seguir buscando a Juan simplemente?

Isusi y Vasco

Javier de Isusi y su alter ego, Vasco: imagen tomada de la entrevista en la página web de Astiberri



El relato está contada desde el punto de vista de Vasco, pero no sólo del suyo. A través de sus ojos y de sus percepciones del resto de personajes, llegamos a ver cómo son cada uno de ellos y de la importancia que van a tener en esta historia; no son simples piezas en un puzzle de personajes, sino que nos dejarán su impronta y sus propias vivencias, incluso en el dibujo: diferentes visiones con diferentes estilos en el dibujo. Así nos encontramos, por ejemplo, el trazo garabateado e infantil de los planes de Chico Corto; el dibujo estilo maya de la leyenda del origen del lago; la locura de amor/desamor del escritor que va persiguiendo la leyenda de un famoso aventurero del siglo pasado…
También nos enteramos de la formación como arquitecto del autor y nos damos cuenta de su afición por dibujar espacios abiertos, la naturaleza como marco: la jungla, el cielo estrellado, las aguas que siempre discurren cerca de la acción,…
Y el uso de las luces y las sombras, los claroscuros, el blanco y el negro como base de todo, sin apenas uso de grises, que nos ayuda a ver las perspectivas y las reacciones de las personas ante las diferentes situaciones en las que se ven involucradas o que ellos mismos provocan.

Estamos, así pues, ante una nueva historia maravillosa y fantástica –en más de un sentido- que nos brinda de Isusi a través de Vasco y su camino como viajero infatigable, ajeno por principios y actor por circunstancias, en la que nada de lo que va ocurriendo nos deja indiferentes por lo distinto de donde ocurre y por lo familiar de lo que siente.

Espero con muchas ganas una tercera entrega…¿en la Patagonia?

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Excelente, tebeos como este hacen grande el cómic

Mar