Lo último de Herriman

En 1910, George Herriman creó una tira para el New York Evening Herald titulada The Dingbat Family (también conocida como The Family Upstairs). Bajo esa tira principal, comenzó a narrar las historias de un gato y un ratón que poco a poco fueron ganando popuilaridad, hasta que tres años más tarde, el 28 de Octubre de 1913, se hicieron merecedores de su propia tira, titulada Krazy Kat. La complejidad de las personalidades de los personajes, el lenguaje poético y a menudo casi incomprensible, los toques surrealistas y los experimentos narrativos que llevó a cabo Herriman en esta serie provocaron que el éxito entre el público fuese inferior al de otras más convencionales, de tal modo que hacua el final tan sólo se publicaba en unos pocos periódicos. Posiblemente, la única razón de su supervivencia fue la admiración por la obra de Herriman del magnate de los medios de información Willian Randolph Hearst, en cuyos periódicos se publicaba la serie y que era fan declarado de la misma.

En el nº 13 de McSweeney’s Quarterly Concern (McSweeney’s Global Entertainment, 2004), dedicado al cómic, Tim Samuelson escribe un artículo sobre Herriman en el que muestra varias curiosidades, como este ejemplo de Krazy Kat como complemento de The Dingbat Family, poco antes de obtener su propia tira.

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Herriman trabajó en Krazy Kat hasta su muerte. A pesar de que la artritis y unas tremendas migrañas convertían el ejercicio de su profesión en una tarea muy dura, con 63 años el autor continuaba dibujando su serie más querida, con el tablero de dibujo instalado en su salón y durmiendo en un sofá adyacente, hasta que el 25 de Abril de 1944 expiró mientras dormía. En su tablero de dibujo se encontraron las siguientes tiras.

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Samuelson analiza en su artículo las pistas que estas tiras inacabadas nos orecen sobre el método de trabajo de Herriman. Por su número, podemos suponer que el autor preparaba toda una semana de dailies de un tirón. En primer lugar, los personajes y algunos elementos del escenario eran dibujados a lápiz, y los diálogos eran escritos de forma rápida sobre los personajes, sin delimitar claramente el lugar que ocuparían posteriormente los bocadillos. Los fondos, que podían cambiar de una viñeta a la siguiente sin que hubiese un cambio de plano, muchas veces ni siquiera eran esbozados previamente a lápiz, salvo unos pocos elementos principales. Tras el proceso de escribir los diálogos, abocetar los personajes principales y los fondos, Herriman procedía al entintado de todas las tiras de la semana, comenzando por los personajes y los fondos. Una vez concluída esta fase, rotulaba los textos y dibujaba la separación entre las viñetas, como se puede deducir del hecho de que las dos primeras tiras estén completamente entintadas y a las cuatro últimas les falten precisamente estos dos pasos.

Dado que el lápiz no había sido borrado aun, podemos comprobar como en el paso de rotular los diálogos, Herriman pulía los textos para dotarlos de un mayor ritmo. Por ejemplo, en la segunda viñeta de la primera tira, el texto del Oficial Pupp ha variado de «I don’t know» en el lápiz, a «Is it?» en la versión entintada, y la respuesta de Krazy Kat también cambia de «Is it Chinese?» a «Is it Kubin?». En la siguiente viñeta, Pupp repite de nuevo «Is it?» en el lugar donde el texto original rezaba simplemente «No». Ritmo, poesía.

En la cuarta tira asistimos también a un cambio interesante: en la última viñeta, Pupp sale de escena por el lado izquierdo de la viñeta, cuando en todas las demás tiras los personajes salen de escena en la última viñeta por la derecha, e incluso Pupp lo hacía en el lápiz original de esta tira, recurso que parece más lógico, ya que no dirige nuestra vista de nuevo hacia la viñeta anterior. De todos modos, habría que descifrar la letra de Herriman en esta tira para saber si esta salida a la inversa sirve a algún propósito narrativo o es un simple capricho estético.