El trío Buenaventura 1. La casa amarilla (Corcal y Edith)

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El trío Buenaventura Nº 01: La casa amarilla (Corcal y Edith). Azake Ediciones, 2005. Cartoné. 34 págs. Color. 10,5 €


De manos de una editorial desconocida hasta ahora para mí, Azake Ediciones, llega este álbum titulado El trío Buenaventura 1. La casa amarilla, de unos -también desconocidos- Corcal y Edith, que sigue un formato muy francés en cuanto a tamaño y forma, aunque cuenta con algunas páginas menos que las típicas cuarenta y pico: se queda en la treintena para que no sea demasiado para los lectores a quienes va dirigido principalmente, y que no es otro que esa franja complicada de primeros lectores infantiles de tebeos, entendiendo como infantil la edad en la que se pasa de los cuentos a las lecturas “más de mayores” y que ya gustan de realizar solos. Es ahí, donde los cómics pueden jugar un papel importantísimo como captadores de futuros aficionados al placer de leer. Para ello, nada mejor que una buena historia como la que nos ocupa, llena de misterio, magia y aventuras.

El trío Buenaventura está formado por tres hermanos, Baltus, Benigna y Bernabé, que tienen una sociedad secreta, llamada Los Caballeros Bajo la Mesa Redonda pues es justo ahí donde se reúnen, al cobijo proporcionado por la faldilla de la mesa camilla del comedor. Desde allí, intentan resolver los misterios que envuelven su vida y vivencias: la búsqueda de las propias fantasías, intentando darles visos de realidad para que la aventura, la exploración pueda dar comienzo. Se levanta acta imaginaria de la reunión, después de debates enfervorecidos para sostener cada teoría, sometiendo a votación el inicio de tal o cual peripecia. Así es como deciden ir a la calle del Jurásico, pues el pequeño Bernabé está convencido de la existencia de un dinosaurio. Llegan al punto, trepan por un árbol y así esquivan el muro que intentaba imposibilitarles su entrada al mundo de los supuestamente extintos reptiles. Una vez sorteado el primer obstáculo, encuentran las primeras huellas, que llegan acompañadas de unos ruidos de lo más sospechoso. Sin miedo, persiguen a su supuesta presa, que resulta ser un anciano buscando a sus dos compañeros (hermanos suyos también) de sociedad secreta, reunidos bajo el ramaje de un gran cedro, preparando su fuga de la residencia en la que viven, rodeados por el muro. Los hermanos Buenaventura les siguen, iniciando así la aventura que les llevará a la casa amarilla.

Interior
Y para seguir disfrutando con imágenes del interior, nada mejor que acercarse a mirar en la valla



Según leemos en los créditos, el guión viene firmado por Corcal y los dibujos y el color por Edith: dos nombres pequeños y contundentes que han conseguido crear un pequeño gran álbum, sin fisuras, en el que se complementan totalmente: todo tiene el aroma de “me contaron que hace tiempo sucedió que…” como si pudiera ser tan real que estuviese pasando aquí al lado y, al mismo tiempo, rebosa fantasía que nos transporta a un tiempo indefinido.

Esta sensación queda firmemente corroborada por el dibujo, que mantien el pulso de la narración y que combina la sencillez del trazo, hecho con mimo, que mantiene cierto toque infantil, conjugándolo con detalles que nos aportan más datos acerca de lo que se está contando: expresiones, entornos, sentimientos. Mención especial merece el uso del color, que lo inunda todo: no hay que olvidar que es un álbum dirigido al público infantil-juvenil, por lo que los colores son vivos y alegres, sobre todo en las apariciones de los Buenaventura, suavizándose por tonos pasteles más fríos, en sus aventuras comunes con el trío de ancianos, exceptuando la luz mágica de poderosas tonalidades amarillas, que impregna todo con su luminosidad, al llegar a su destino en la casa.

Dos sociedades secretas separadas por dos generaciones y unidas por los misterios y el afán de aventuras, que nos hacen partícipes de sus especiales visiones del mundo, porporcionándonos un delicioso paseo por la lectura, nada ñoña y cargada de buenos sentimientos, cierta dosis de poesía mágica y un despertar hacia otras realidades, a veces maravillosas y otras, algo más tristes e incomprensibles por lo que tienen, precisamente, de inevitable realidad. Un tebeo a tener en cuenta para lectores que casi podrían ser de 0 a 99 años, como indicaban los juegos de mesa de nuestra infancia y cuya continuación (¡ojalá!) no se haga esperar demasiado, pues en Francia, de la mano de Delcourt, ya cuentan con dos nuevas historias.


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Bueno, este es el nivel medio que habría que pedir a cualquier tebeo


Mar