Costa se encierra en sus aficiones

Si Ricardo Costa tuviera que escribir uno de esos cómics de superhéroes que tanto adora, seguramente se ubicaría en la piel de Superman, su preferido, pero debilitado, que no muerto, por la kriptonita del caso Gürtel. No es una exageración, puesto que el ex número dos del PP valenciano adora el universo Marvel, devora sus historias con pasión adolescente y conoce hasta el detalle cuáles han sido y siguen siendo los problemas y enemigos de sus ídolos: Clark Kent (Superman), Batman, Spiderman o la patrulla X-Men, entre otros. De alguna manera, Costa, en las horas previas antes de su defenestración, quiso emular a esos hombres capaces de enfrentarse a grandes problemas, a grandes batallas, a grandes enemigos, y ha perdido. Su pulso a la dirección nacional del PP, a Mariano Rajoy y al propio Francisco Camps, le ha pasado factura, más incluso que la desagradable estética de sus conversaciones con Álvaro Pérez, el Bigotes, y la lógica sospecha de financiación irregular del PP valenciano. Pero como en toda historia de superhéroes, su última palabra tal vez no esté dicha.

Lo cuenta La Vanguardia.