Other lives (Peter Bagge)

Reseña publicada originalmente en Zona Negativa, ligeramente modificada para su publicación en Entrecomics.


Other lives (Peter Bagge). La Cúpula, 2010. Cartoné. 144 págs. B/N. 18 €


Y pasamos de la reflexión en primera persona –con vocación de universal- de Sturm a la comedia ácida coral de Peter Bagge que La Cúpula publicará a finales de este mes.

A pesar de que ha renegado a mendio del formato de la novela gráfica y afirma encontrarse muy a gusto en el formato comic book, como tantos otros, ha acabado claudicando y produciendo esta novela gráfica de más de 130 páginas para el sello Vertigo de DC. ¿Se podía haber contado lo mismo en seis comic books? Sin duda, pero habríamos necesitado seis meses para leerlo, y ¿quién necesita la esclavitud de las píldoras mensuales cuando hablamos de una historia autoconclusiva y autocontenida?

En Odio, la serie estrella de Bagge, muchos quisieron ver una crítica a la sociedad norteamericana, aunque el autor siempre afirmó que su intención no era esa, sino simplemente radiografiarla, o reflejar el ambiente y las gentes de de su entorno (“Buddy siempre es un reflejo de lo que yo era hace diez años”, dice Bagge). Donde sí que encontramos una crítica nada soterrada fue en Sudando tinta –al mundo del cómic- y en Everybody is stupid except for me and other astute observations –al sistema social, político y cultural de su país-, el libro que recopila sus historietas para la revista de ideología liberal Reason.



Ahora, en Other lives, Bagge recupera, al menos en parte, el tono de Odio, y si en aquella ahondaba en los entresijos de las relaciones interpersonales, la familia, la búsqueda de un sitio en la sociedad, en esta nueva comedia ácida coral trata de aprehender algo tan inherente a la cultura norteamericana como es la propia construcción de su identidad. No es casualidad que los protagonistas de Other lives sean un nieto de emigrantes rusos, su novia de origen asiático, un hispano y un norteamericano “de pura cepa”. Si a esto sumamos que las propias identidades de estos personajes son “multiples”, tenemos como resultado esa confusión identitaria que en cierta forma define a los Estados Unidos. Tampoco es casualidad que uno de los personajes utilice seudónimo –e investigue el uso de los mismos en internet- y desconozca los secretos de su propia familia, ni que otro lleve –o no, Bagge juega al despiste- una doble vida, que un tercero descubra la libertad a través de su avatar digital en Second World o que el último de ellos viva de cara al mundo –y a sí mismo- en una mentira. Bueno, en realidad todos ellos viven vidas de mentira y guardan secretos en-realidad-no-tan-inconfesables, con lo que el comentario de Bagge sobre la identidad cultural de Norteamérica se refuerza con su comentario sobre la identidad individual. Y, como es obvio tratándose de Bagge, todo esto está contado con la gracia, con la mala leche y con el estilazo de uno de los más grandes artistas satíricos y humorísticos del cómic de las últimas décadas.