4 años de El Patito. Hoy: Estampas malignas



Sigue en Entrecómics la celebración del cuarto aniversario de la editorial gallega El Patito. Hasta el 4 de noviembre, El Patito regalará en Entrecomics un cómic diario, y basta con responder a una sencilla pregunta para participar.

El concurso de hoy gira en torno a Estampas malignas, de Alfons Figueras.

La pregunta que debéis contestar para participar en el sorteo es: ¿Qué otro título de Alfons Figueras ha publicado El Patito?
La dirección de correo donde enviar vuestra respuesta es concursos_entrecomics@yahoo.es, indicando en el asunto «Estampas malignas».

Dejamos aquí una reseña de Estampas malignas que publicamos hace tiempo en la revista Dolmen.

———oOo———


estampasmalignas01_01g
ESTAMPAS MALIGNAS, de Alfons Figueras
Rústica con solapas. 17 x 24 cm. 120 págs. B/N. 15 €



Primero fue Astiberri con Topolino, y después El Patito Editorial con Doctor Mortis. Ahora, de nuevo El Patito, recupera en Estampas malignas las viñetas-relato humorísticas realizadas por Alfons Figueras en los años ’70 y publicadas en Dossier Negro. Viñetas-relato porque a pesar de ser imágenes unitarias y mudas, detrás de cada una de ellas hay una historia, en ocasiones compleja, que debe descifrarse desde el conocimiento de una serie de referentes relacionados con el cine y la novela popular. La batería de referentes de esta cultura terrorífica popular que maneja Figueras es amplia, como demuestra el resto de su obra, y su gran acierto reside en saber hacerlos estilísticamente personales y a la vez que resuenen como algo conocido en el subconsciente del lector. No siempre la jugada le sale bien a Figueras, es cierto, pero no por falta de talento, sino por exceso de ambición narrativa. En la mayoría de viñetas la intención es provocar la risa, más no en todas: a menudo lo que el lector obtiene es un genuino escalofrío de inquietud, a veces incluso un destello poético y tierno. En lo gráfico, Figueras experimenta con distintas tramas y acabados, siempre dentro de su particular estilo, y son fundamentales tanto la disposición medida y sutil de los elementos en la página para que cada uno sea leído en el orden adecuado y produzca el efecto deseado, como la elevada carga de expresividad de sus figuras. La edición de El Patito es correcta, aunque se echa en falta una introducción y habría sido más reveladora una ordenación cronológica de las viñetas. Leídas hoy, estas historias de hace tres décadas siguen resultando vigentes y modernas, y Figueras sigue llegando al hueso.