Relato soñado (Arthur Schnitzler y Jakob Hinrichs)

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Relato soñado (Arthur Schnitzler y Jakob Hinrichs) Nordica Libros, 2013. Cartoné. 16 x 22 cm. 160 págs. Color. 22€

Traumnovelle de Arthur Schnitzler es uno de esos relatos clásicos secretos que con los años se ha convertido en un secreto a voces. Se encuentra en un punto intermedio entre la narración más clásica y que, sin embargo, anuncia aquello que está por venir. En esta historia se desmenuza la vida social de la burguesía y los jerarcas de un periodo muy determinado en Europa Central; como todos los clásicos, El relato soñado es un relato inmortal y aplicable a cualquier otro periodo del occidente capitalista y quizás más a nuestra época, en la que estamos viviendo un fin del mundo a cámara lenta en el que los espacios sociales no solo perduran sino que se acentúan.

La esencia de lo burgués se plasma en el matrimonio protagonista, un médico de la alta sociedad y una ama de casa, cuya complicidad fue captada perfectamente por Stanley Kubrick en Eyes Wide Shut, su obra póstuma. Para ello el director estadounidense utilizó a Tom Cruise y Nicole Kidman, pareja sentimental en aquel momento, a través de los cuales se mostraba una vinculación emocional entre los personajes para que esta fuese más palpable. Sentando las bases a partir del texto canónico de Schnitzler, nos muestra una familia, con hija, que acude a una fiesta que parece ser el evento social del año. Detrás de la pantomima familiar, con la hija como espectadora, y de la social, con los asistentes a la fiesta, se plantea otro universo de personajes en el que los juegos de apariencia están en off y lo onírico entra en juego.

La adaptación de Jakob Hinrichs editada en España por Nórdica Libros acentúa lo estético en dos aspectos del texto original: lo onírico y lo social como un baile de máscaras. En un principio se plantea un universo contemporáneo pero desplazado de la alta alcurnia dibujada en el relato original y de lo alto-burgués de la película de Kubrick. Quizás está más en sintonía con lo que sería la clase media-alta del centro de la Europa contemporanea. Hinrichs aborda la adaptación con un estilo que posiblemente esté más vinculado al cartelismo pero que paradójicamente acerca la obra a la representación teatral de la sociedad.

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Retomando los acentos de esta traslación, lo onírico aparece como un imperativo, no existe una realidad palpable a la que el protagonista se pueda agarrar. Todo es un sueño en el que la pose de los personajes es mecánica y que les hace actuar instintivamente de acuerdo con su posición social, convirtiendo los diálogos en puros engranajes relacionales. El otro aspecto que destaca de esta reinvención es la extensión del concepto máscara, elemento imprescindible para entrar en esa fiesta privada en la que el sexo está adornado por lo ritual, pero que también se convierte en imprescindible para moverse por la sociedad que Fridolin frecuenta. Entra en juego la estratificación social de los personajes, pero en la versión de Hinrichs existen pistas sobre qué parte del juego es onírica y cual real, y de cómo ambas parecen confluir en la mente del protagonista.

En lo estético podemos encontrar otros rasgos que acentúan lo ritual. Extraído de una parte muy concreta del relato y extendido al resto de la obra se construye un espacio en el que las relaciones sociales se establecen como un punto de inflexión para la exclusión de aquellas personas que no comulgan con los ideales del grupo. Hasta ese punto cabe recordar que Fridolin, a pesar de ser una persona con una vida social, laboral y familiar construida sobre el privilegio y una conciencia de clase capitalista, nos descubre a través de esta travesía nocturna que es un tipo que todavía busca no solo su lugar en el mundo, sino un espacio en el que desarrollar su lado oscuro, o al menos revelarlo a sí mismo. En esta cuidada edición de Nordica libros tenemos la oportunidad no solo de leer la adaptación de Hinrichs, sino que también se puede leer el relato original de Arthur Schnitzler.