Crisis (de ansiedad) (Juanjo Sáez)

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Crisis (de ansiedad) (Juanjo Sáez). Mondadori-Reservoir Books, 2013. Rústica con solapas. 20 x 18 cm. 320 págs. Color. 15,90 €

Un hombre con cabeza de calavera, rodeado de una masa de tinta negra, nos dice desde una viñeta: «Que no se preocupe nadie. Moriremos todos.» Con esta contradicción tan aparentemente simple, que llama a la calma invocando el terror más visceral que enfrenta el ser humano, creo que es como mejor podemos definir Crisis (de ansiedad).

El nuevo libro de Juanjo Sáez recopila viñetas aparecidas en el Ara, pero también incluye material nuevo, que le da una dimensión diferente a este cómic. Las viñetas son, en su mayoría, políticas, aunque difícilmente las definiría yo como chistes: son crueles golpes de realidad en la boca del estómago. El dibujo de Sáez transmite perfectamente la fuerza de esos golpes, los hace inmediatos y furiosos, sinceros. Sus frases y algunas ejecuciones me han recordado a Máximo o a Chumy Chúmez, pero donde ellos son reflexivos e intelectuales —o cerebrales, si se prefiere—, Juanjo Sáez es espontáneo y emocional. Hacer una viñeta de prensa al día no es nada fácil, y evidentemente algunas son mejores que otras, pero eso es lo de menos: la acumulación, la serie, cambian la manera en la que el lector las recibe. Si uno lee una viñeta en un periódico por mucho que le impacte tiene tiempo para asimilarla, y para olvidarla antes de leer la del día siguiente. Pero aquí no hay tregua. El libro es una ráfaga de ametralladora, un machaque constante a un lector que acaba desarmado ante este ataque de realidad. Las viñetas caen una tras otra como cuchilladas, y a veces no es nada demasiado elaborado, sino simples constataciones de la realidad. Un trabajador que afirma «Tomo pastillas para dormir», el dibujo de «una persona a la que ha pegado la policía», un rico que asegura, delante de un pedigüeño, que «el dinero no da la felicidad». Franco riendo desde su tumba.

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Pero la crisis no es sólo económica o política. Es una crisis del sistema, y el sistema es, desde un punto de vista sociológico, todo. Quiero decir que la crisis jamás se queda en el ámbito público, sino que traspasa lo privado y se multiplica en muchas crisis personales y familiares. Sáez expurga la suya con textos que, realmente, me han impactado mucho. No porque sea un gran escrito, que no lo pretende, sino por su sinceridad descarnada, y por cómo a través de la historia de su familia, contada con furiosa letra manuscrita y tachones, habla de todos. Es un ejercicio de exposición peliagudo, que funciona porque es auténtico en su ejecución. Es imposible leerlo y no compartir la rabia de su autor, y sentir asco ante lo que nos hemos convertido como sociedad.

El enorme acierto de Juanjo Sáez es ése: hablar de todo, no quedarse en lo anecdótico, abordar la crisis en todas sus dimensiones. Es lo que hace de Crisis (de ansiedad) un libro relevante y necesario. Es un grito de rabia que delata una realidad negra e insoportable. Iba a decir que su lectura no deja indiferente, pero además de ser un lugar común cutre y sobadísimo, tampoco es que le haga justicia en absoluto. No: leer Crisis (de ansiedad) JODE. Pero es que hace falta que nos sacudan, que nos den en toda la cara con la mierda que nos rodea, y no sólo con ésa, sino también con la que está dentro de nosotros. Sáez termina el libro con una serie de viñetas más optimistas, en las que ofrece una salida que no concreta, pero que necesita expresar, un pese a todo, la vida es maravillosa.

En tiempos de crisis, es un hecho más o menos aceptado que se dispara la ficción escapista. La gente quiere desconectar del mundo que le ha tocado vivir y olvidarse aunque sea un rato de sus problemas. Yo creo en cambio que lo que necesitamos no es anestesia, sino también obras como ésta, que nos enfrenten a lo bruto y sin miramientos con lo que hay. No porque podamos hacer algo para cambiarlo —a veces creo que sí, a veces que no—, sino porque tenemos que saberlo. No podemos mirar hacia otro lado constantemente. En el cómic español cada vez es más frecuente encontrar tebeos que afronten el aquí y el ahora. Es normal que cueste, porque venimos de donde venimos. Pero todo cambia. Si el cómic quiere ser un medio relevante en lo cultural y en lo social, éste es un camino que tiene que recorrer por fuerza. Hay muchas formas de hacerlo. Hay cómics que analizan de manera brillante la crisis del sistema, como los de Marcos Prior, y otros que se centran en historias concretas. Juanjo Sáez ataca por lo emocional y lo personal, y comparte el dolor y la rabia. Es imposible que no te afecte.