Barón Bean. Tiras completas 1916 (George Herriman)

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Barón Bean. Tiras completas 1916 (George Herriman) Reino de Cordelia, 2014. Tapa dura con sobrecubierta, 30 x 24 cm. B/N, 174 págs. 16,95 €

George Herriman es principalmente conocido, y no es decir poco, por Krazy Kat publicada desde 1913 hasta 1944 en el New York Journal, nacida como complemento de otra tira obra del autor: La Familia Dingbat. No hace falta incidir en la importancia de Herriman en el lenguaje del comic, en el desarrollo de este como arte, su precocidad, con tan solo 15 años estaba publicando en prensa local; así como su sentido del humor surrealista, sentaron escuela.

Otra característica de la obra de Herriman es la cantidad de personajes y obras desarrolladas a lo largo de su carrera. Hasta el punto de compatibilizar diferentes series que tenían como nexo una concepción de lo absurdo en el mundo. Otro elemento es la concepción de animales de corte surrealista, parlantes pero no humanizados. Estas características aparecen en Barón Bean tira diaria publicada durante el año 1916. Bean es noble por contexto ya que todo el mundo lo trata como tal, o es un barón venido a menos que vive, lo que puede, de glorias pasadas.

La historia de Bean es la de cualquier pobre de la época cuya mayor misión es hacer algo de fortuna, no demasiada si esta implica trabajar mucho, porque a nuestro protagonista no le gusta mucho el tema del trabajo, y llevarse algo de comida a la boca siempre y cuando no implique demasiado esfuerzo, gasto de dinero o incluso avenirse con su esposa. De hecho prefieren estar en la cárcel donde le dan cobijo y comida. La familia de personajes de esta tira crece poco a poco desde Grimes, una especie de sidekick con el que pasa sus penurias, pero que también se tienen mucha envidia el uno al otro y ocultan sus intenciones con respecto al otro. Más adelante aparecen las esposas de estos, dos tablas de salvación a las cuales no se quieren agarrar porque estas les obligan a encontrar un empleo.

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Finalmente Grimes deja de ser un criado para ser un compañero de andanzas y de vivencias. Pero por otro lado están los personajes secundarios y episódicos que protagonizan algunas tramas, muchos de estos son animales que hacen imposible la vida a Bean cuando este intenta cazarlos para cocinarlos. Pero la retórica del personaje, el discurso de fondo que se encuentra en estas viñetas es la del vagabundo, tal y como pone de manifiesto Ana Merino en su excelente prólogo. Poniendo al personaje creado por Herriman en paralelo con Charlot, el eterno vagabundo que no pierde la esencia de lo humano a pesar de los inconvenientes de la vida.

Barón Bean es un relato, o más bien una crónica de la sociedad del momento filtrada a través de los ojos surrealistas de Herriman. En un momento de desigualdades sociales, paro, hambre y con un trasfondo en el que se pone de relieve la dignidad humana por encima de todo. Ni el dibujo ni el diseño de personajes del autor estadounidense ha perdido frescura, el trabajo de Herriman sigue siendo tan actual como necesario hacer una revisión. En parte por el perfil que tienen estas obras ahora mismo, una vez pensadas para el entretenimiento masivo de los lectores y que ahora suponen una oportunidad excelente, de navegar y conocer, no solo el gran arte de Herriman, Sino también esa parte de historia que no se escribe en los manuales.